En Gao (Malí), la Maison du Migrant da la voz de alarma sobre las condiciones a menudo inhumanas en que viven los niños y las niñas : explotación, violencia, privación de sus derechos fundamentales y una clamorosa falta de protección. Estas violaciones representan una traición a los principios consagrados en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, adoptada hace 35 años, y exigen medidas urgentes.
Al transmitir este testimonio, la RAEMH y sus miembros esperan sensibilizar a la comunidad internacional, a las autoridades nacionales y a la sociedad civil sobre esta crisis silenciosa. Es imperativo reforzar los mecanismos de protección, garantizar la igualdad de acceso a los derechos para todos los niños y niñas, y dar respuestas concretas al sufrimiento de los niños, niñas y jóvenes en movilidad, olvidados con demasiada frecuencia en los debates sobre migración.
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El Día Internacional de los Derechos del Niño se celebra cada año para resaltar la importancia de proteger los derechos de la infancia, definidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989. Esta convención reconoce a los niños y niñas como todos los seres humanos menores de 18 años, y garantiza su seguridad y bienestar en todo el mundo.
En el contexto actual de crisis e inseguridad en el Sahel, los derechos de los niños y niñas son especialmente vulnerables, y la Maison du Migrant de Gao es testigo de ello a diario.
La Maison du Migrant ha observado un aumento de la explotación de mujeres jóvenes, niños y niñas que se desplazan. Los niños y niñas que viajan solos o con sus padres -generalmente mujeres cabeza de familia- corren enormes riesgos de que se violen sus derechos. Para contribuir a la seguridad de estos niños y niñas en el Sahel, todos los actores implicados deben poner en marcha acciones concretas. En 2024, las autoridades tomaron medidas para combatir las redes de trata de seres humanos en las que participaban niños y niñas. Se llevaron a cabo detenciones para poner fin a estas prácticas ilegales y proteger a los niños y niñas explotados.
También es importante mejorar el acceso al estado civil de todos los niños y niñas, garantizándoles un certificado de nacimiento y una identidad legal. En Malí, por ejemplo, el jus soli garantiza que todo niño o niña nacido en el país se beneficia automáticamente de la nacionalidad maliense y del acceso a los derechos fundamentales. Para lograrlo, es esencial organizar campañas de sensibilización sobre la importancia de inscribir los nacimientos en el registro civil. Reforzar la legislación y las políticas a favor del registro civil contribuirá a evitar la estigmatización y a garantizar el acceso de los niños y niñas a la educación y a los servicios sociales básicos, así como su protección contra la explotación y los abusos.
La Maison du Migrant de Gao también ha observado un deterioro significativo de la salud de los niños y niñas de su centro, sobre todo en términos de nutrición. En los últimos meses, varios grupos de niños y niñas de nacionalidad nigeriana han sido acogidos y una parte importante de ellos se encontraba en un estado de desnutrición avanzado, sin haber tenido la oportunidad de recibir un seguimiento y una supervisión adecuados. Sin embargo, una atención adecuada desde el momento de su llegada es crucial para garantizar su bienestar y desarrollo.
UNICEF está de acuerdo y señala que, en el conjunto del Sahel, 6,9 millones de niños y niñas menores de 5 años sufren desnutrición aguda, es decir, 2,6 millones más que en 2023. Esta crisis está causada por una triste combinación de factores: la inseguridad, el calentamiento global y el aumento de los precios de los alimentos.
En Gao, las organizaciones de la sociedad civil y las ONG internacionales - Enda Mali, UNICEF, Save the Children, el Consejo Danés para los Refugiados, la Maison du Migrant de Caritas Mali en Mopti, y la Direction Régionale de la Promotion de la Femme, de l'Enfant et de la Famille (DRPFEF) - coordinan sus acciones en favor de los derechos del niño y niña en el marco de un «subcluster de protección». Estas organizaciones prestan un apoyo esencial a los niños y niñas desplazados, pero es vital intensificar estos esfuerzos. La necesidad de asistencia y apoyo está aumentando drásticamente en la región, pero los agentes implicados adolecen de falta de recursos.
Isaac Isamël Pangoup, responsable de programas y responsable administrativo y financiero de la Maison du Migrant, Caritas Mopti.